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lunes, 28 de diciembre de 2009

Reflejo.



Me han dicho que soy el


recuerdo de un muerto


y como no serlo


si soy el reflejo


de lo que he dejado de ser,


estela celeste de la infinita creación de la


infinita creación,


roca mística,


templo construido con


oraciones y engaños hace más de dos mil


años,


arrecife de morteros y


barcos hundidos.


El mundo longevo y senil,


las ganas de muchos


de lanzarse al vacío,


solo algunos lo logran


los demás


viven aferrados a esa


idea mal vendida


de lo que es la vida.



Yo como recuerdo de un


muerto me escondo


tras vestidores,


en las habladurías de la gente,


los delirios de los normales


y los razonamientos de los


locos,


las inseguridades de los pueblos,


las mentiras de los gobiernos,


en las bibliotecas,


el mogo,


lo corrosión,


perdido, desaparecido,


secuestrado,


arrojado a una


fosa común,


encadenado a un árbol,


abstraído de la


realidad,


casi vencido,


con los ojos


vendados,


creyendo en encuestas,


riendo y llorando con novelas.



Así es como me


convertí en


recuerdo de un muerto,


pues ya he muerto en vida.


28.12.2009.

sábado, 26 de diciembre de 2009

Evidencia.




Como un mantra


de mis labios


emana la verdad.


Esa verdad que me pone


en evidencia,


me delata, así,


lentamente ante


su mirada,


desnudo lo que


soy a través


de mis palabras.



Ella, mientras tanto,


va haciendo


alarde de su


triunfo,


de su belleza


sobre mi


debilidad.


Mi corazón es delator, acaba de mostrarme tal y como soy ante los demás. Solo ante ella lanzaba señuelos, pero él de pura terquedad me pone en evidencia.


Pretendía dejar todo bajo el signo metafísico o sangriento del silencio; llueve y mi corazón por su debilidad me hace sentir en una hoguera. Deje que él hablase por mi ¡que fragilidad! Ella lo nota, sonríe, simplemente sonríe, sabe muy bien que sufro, que mi corazón me ha traicionado. Lo sabe muy bien, por eso se la pasa riéndose de mí, y yo… bueno, sigo ahí en evidencia, dejando que ella lo disfrute.



Solo puedo morder mis labios, trago profundamente, trago profundamente los dolores kinestesicos que de ella provienen, me encarcelo en mis ansias de su ser mientras que le voy diciendo a ese otro irracional el cual me habita que se controle, que ya el corazón nos ha dejado expuestos, que no podemos seguir así, por ello debemos escapar de sus miradas retoricas y burlescas.


Pero ese yo, tampoco entiende razones y se deja arrastrar del traicionero corazón. Mas a la hora de la verdad no ha sido este simple musculo quien me ha vendido, ni tampoco el yo irracional, son los malditos sentimientos que dependen de la razón, si, fueron ellos. Por tanto, le echo la culpa al inteligente, a mi, quien escribe estas palabras, fui el tonto, el apostata, hereje, espía de mi, el Judas de mis pensamientos. Siempre hay algo dentro de la razón que termina vendiendo tu propio ser cuando se es puesto en evidencia.


Ella aun me mira y sonríe, ahora se dice no sé qué cosas con sus amigas, todas me observan y ríen al unísono, ya no es una sospecha, esto es una confirmación de algo que acontece en mi y todos ya lo saben.



El fracaso de mi silencio no fue suficiente, tuve que ofrecerme de una sola vez, así, sin más ante dos o tres cosas que le dije, por qué no pudo ser un:


- Hola.


- ¿Qué tal?


- Bien.


- ¿Cómo vas?


- Pues aquí.


- ¿Aquí qué?-preguntaría ella.


- Aquí, observando a ustedes los mortales.


- Eres tan extraño.


- Y tú eres tan, tan… tan normal.


¡Sí! Debí decir eso y que ella se fuese convencida de mi extrañeza, le dijera a los demás que soy un tipo raro, “como ese que en bachillerato le obligaron a leer a ese tal ¿Cuál es el nombre?”. Hasta ahí le habrían llegado las ganas de hablar de mi, se olvidaría del asunto y pretendería seguir siendo la “normal” persona que es. Pero no, tuve que decir mas de lo debido:


-hola.


-¿qué tal?


-bien.


-¿Cómo vas?


-pues aquí.


-¿aquí qué? –pregunto ella.


-aquí, admirando tu belleza y como al observarte mis palabras se vuelven poemas sueltos al aire.


-¿Cómo así?


-si, así como lo oyes, eres hermosa, me… me pareces encantadora.


-ya lo sabía.


-entonces ¿para qué me haces decirte lo que ya sabes?


-para reconfirmarlo.


Eres perversa.


-no, soy bonita ¿Qué más puedo pedir?


-perversa y bonita ¡qué buena combinación!


-eres un tipo cursi.


-sí, soy cursi. Es que vos me volves cursi.


-yo creía que despertaba otras cosas, no cursilerías.


Despiertas en mi más que cursilería.


-¡sí! ¿Qué?


-descúbrelo.


No, ya lo sé, se te nota.


-¿así de evidente soy?


-demasiado.


-¡ah, bueno! Ya lo sabes.


-si –sonrió de manera perversa, me quito el poco de cerveza que había en la botella y se fue.



¿Por qué no me quede en silencio? De esta manera hubiese podido evitar este casi escarnio público, pero no pude, tuve que convertirme en el centro de miradas y risas por parte de ella y sus amigas, quizás también, de esos tipos que andan con ella.


Me he dejado vencer de un rostro y un cuerpo sin ningún otro sentido de ser bonito. No lo puedo creer. El pensador se ha expuesto, no fue ni ese otro yo, ni el corazón, fui yo. Por ello, salgo de aquel lugar, prendo un cigarrillo, fumo tranquilamente mientras me voy diciendo:


-me perdono por haberme traicionado.


Doy media vuelta y me dirijo a mi casa para escribir estas pobres líneas.


03.11.2009.


Samuel SB.








jueves, 10 de diciembre de 2009

¡No vuelvas!


“No vuelvas sin razón, no vuelvas,
yo estaré a un millón de años luz de casa”.
Soda Stereo.

Para VR.

¡No vuelvas!
No retomes los pasos,
las ciénagas del
olvido se han posesionado
del lugar.

Voy a enmudecer,
las palabras
sobran,
ya no hay poemas
que escribir
sobre tu
piel
los he guardado
en otros cuerpos,
otras pieles.

No me interesan
tus quejidos, ni tus
suplicas
que escupen
fuegos extravagantes
llenos de odios,
de insatisfacciones
sentimentaloides.
Me repugnas,
me repugno.

¡No vuelvas!
Hay un solo
de guitarra
que me induce
a gritarte
en tus oídos
sordos
lo insoportable
que llegas a ser
cuando
el alba toca
mis
ojos aun
abiertos.

Por ello
y por mas piel
que no me permitiste
descubrir
grito
a los cuatro vientos:
¡No vuelvas!
Pues me he marchado
por los caminos
que las ciénagas
del olvido
borraron.

10.12.2009.

Tengo una tristeza súbita.


Tengo una tristeza
súbita allá,
guardada en el alma,
rompe con mis momentos de
quietud,
quiero decir,
me embarga.

Tengo una tristeza
súbita allá,
guardada en el alma,
trasmuta mis
pensamientos,
los aniquila
solo por
existir.

Tengo una tristeza
súbita allá,
guardada en el alma,
altercado con la duda
de la vida.

Tengo una tristeza
súbita allá,
guardada en el alma,
la cebada no
puede calmar.

Tengo una tristeza
súbita allá,
guardada en el alma,
es posible
el hoy
sin el hoy.

Tengo una tristeza
súbita allá,
guardada en el alma,
la angustia
representa lo
oscuro del camino.

Tengo una tristeza
súbita allá,
guardada en el alma
que les juro
los libros no logran descifrar.

Tengo una tristeza
súbita allá,
guardada en el alma,
la cual me
hace
pensar en
dejarlo todo,
escapar,
escapar.