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domingo, 17 de mayo de 2009

¡Vamos!


¡Vamos!

destruyamos el mundo,

intentémoslo

con un

grito que no caiga en

el sonido cruel

del desespero,

mas,

no atengamos la

voz que se ahoga constantemente

en nuestras gargantas,

esos sentimientos

atados,

prisioneros

de la incertidumbre

que últimamente

se han familiarizado

con aquel otro

loco

denominado:

miedo.

 

No huir, principio

primordial

del ebrio,

idea perenne

del que cree

en el sexo,

en las drogas

obligatorias

para pensar

al mundo

que se contrae

en esos ideales modernos

dominados

por la sociedad.