Páginas vistas en total

jueves, 4 de junio de 2009

Desvaneciéndose


El hombre

animal de costumbres,

se pierde

entre las selvas

de estas

ciudades

 de cemento.

 

No se esconde,

al contrario,

no quiere ser

carroña

para Gallinazos,

por eso

va hacia donde

lo llevan sus pies,

mas sangran estos

de tanto caminar, de tanto

mezclarse

con el lodo,

las piedras,

los vidrios;

ha perdido

los recuerdos

de su

tierra.

 

El hombre

ya  no es

un súper hombre,

ha quedado muerto,

Dios ha muerto,

los filósofos

de igual modo

como aquel

que mataron

por negligencia

conceptual murieron,

los filósofos

han muerto para

el mundo,

solo

quedan sus palabras

que

lentamente

se las va

llevando

la marea

de la tarde

inclemente.