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martes, 5 de enero de 2010

Propósitos para año nuevo.



Escritos por un muerto.



Soy un muerto, estoy podrido, podrido de manera literal, llevo más de dos años viviendo en esta fosa la cual lleva el apellido de mi familia y hoy día mi nombre, esto es provisional, pues en un año y seis o siete meses será sacado lo que queda de mi y será llevado a otro cementerio pero de huesos.


Mientras esto sucede, he decidido hacer mis propósitos para el nuevo año 2010, año de mundial de futbol, reelecciones de futuros muertos –y esos sí que los gusanos se los comerán pronto, las carnes que más les gustan son las de políticos, cardenales, obispos, curas y monjas, las que menos le gustan son la de los pastores porque es carne dura, de tacaño y usurero-, año, según dicen, van a sufrir mucho los vivos porque habrá sequia y, obviamente, todos se verán perjudicados. También como es costumbre, morirán personajes de la farándula criolla e internacional. Pero estos no son los casos de este manifiesto público o, como lo llame “propósitos para año nuevo”, mejor los escribo de una buena vez.


1. Podrirme lentamente para no dejar este mundo tan pronto, es que se abandona la tierra cuando la carne deja de ser carne y se convierte en polvo.



2. Procurar no ser olvidado, por ello, iré a visitar día y noche a mis familiares de esa manera no podrán dejarme de lado, así este obseso y, a la vez, las palabras del también muerto Manuel Mejía Vallejo no se cumplirán “uno se muere cuando lo olvidan”.




3. Dejar de hablar tanto de la eternidad, esta es solo un concepto un poco filosófico y muy religioso, y por ser concepto se queda en eso, el ser humano vive lo que tiene que vivir y si le faltó algo mas por hacer entonces le ha quedado una deuda que no podrá pagar así mismo.



4. Recibir con agrado a mis familiares, amigos y enemigos que fallecen para poder recordar con ahínco lo que se ha ido con la vida, con la tierra.



5. No creerse más un vivo, los vivos saben menos de la vida que los muertos de la muerte, pues quien está muerto anhela estar vivo y quien esta vivo desea nunca ser un muerto.



6. Tratar de buscar un vestido acorde a las noches de frio, pues con el que fui enterrado ya esta viejo y corroído, por ende no me calienta mis pobres huesos descarnados, este vestido no es el apropiado, ese es el que cree la familia que mejor me quedaba, pero quizás nunca tuvieron en cuenta mi humilde opinión de difunto o futuro difunto.



7. Dejar de discutir con los gusanos, al fin y al cabo “el hombre es lobo para el hombre”, “el perro es lobo para el perro”, “el hombre es comida, carroña para gusanos”.



8. No pensar cual presidente fue mejor y cuál fue el peor, para que discutir cosa de los vivos si al igual que los políticos, todos van a terminar aquí como estoy yo, iguales somos todos, estamos hechos de carnes, agua y hueso, cuando eso termine, seremos abono para plantas o jabón de tierra. Todos, sin excepción, hasta el mejor y el peor presidente de los vivos.



9. No escribir mas ni poesía, ni cuentos pues los muertos no leemos, solo sabemos esperar tal y como lo hacen los vivos -¿Qué esperamos?-, tal y como lo hacíamos cuando estábamos vivos. Fuera de ello, la editorial mortuoria ha quebrado y por tanto ya no publican “cuentos del mas allá”.



10. Dejar de escribir propósitos para año nuevo, para que propósitos si ya estoy muerto, y mi único objetivo como muerto es ser un muerto, supuestamente vengo a descansar, pero mentiras, vengo para ser un muerto mas, para llenar una bóveda mas, en la cual seré reemplazado pasados cuatro años.



Así que estos son mis propósitos, aunque ya no sé si los lleve a cabo.




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