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domingo, 5 de junio de 2011

Amor verdadero.



En ese preciso instante se da cuenta que no es un sueño, que ha estado despierto todo este tiempo repitiendo una y otra vez el mismo movimiento, veinticuatro veces para ser exacto; le parece estar desgarrando sin piedad las entrañas de un animal cazado en el bosque, le parece que esta desmembrando de manera hábil toda la historia de la humanidad, “no hay tiempo que perder” se dice jocosamente y sigue clavando el puñal sobre la víctima, en las extremidades, en el torso. Esa victima que tan solo cinco minutos atrás representaba todo el amor que podía sentir por cualquier ser sobre la tierra, su madre.

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