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viernes, 6 de julio de 2012

Olor a canela.


Para Camila.
Sigo el rastro del olor a canela que se confunde con el soplo de los pinos, los sauces, las rosas.
Yo lo distingo, es único como lo es su silbido enredado en vientos llegados  sutilmente del occidente de este valle sin lágrimas.
La encuentro, pues, adormilada en fogatas de versos y olvidos, en sabanas revolcadas por amantes fortuitos de suites y habitaciones solitarias; me la topo en las salas de esperas de hospitales longevos y fríos, en los cines, los cafés, los restaurantes, en tus ojos  con mirada de ayer, en tus labios que ansió e imploro.
Así que estas en todos lados olor a canela en cuerpo de mujer, fortuita sensación, lado oscuro de la luna, misticismo del cielo, divina redención, obra literaria, cuento sin un fin, narrador interno de mis memorias y pensamientos.