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martes, 20 de agosto de 2013

Baile.





Se mueve lentamente: caderas, cintura, hombros, un compuesto perfecto; cierra los ojos, sus manos bajan, como serpientes tentadoras de la Eva del paraíso perdido, por su cintura. Con la derecha sube y recoge su cabello, segundos después hace lo mismo con la izquierda, con la lengua va humedeciendo los labios rojos, un mechón de cabello cae de improvisto y hace que mire su cuello, ¡Bendito, maldito cuello! Me quedo atrapado allí, cae otro poco del cabello que estaba atrapado en la mano izquierda y la baja por su cuerpo pasando sobre sus acompasados senos, la mano sigue su camino, cruza cadenciosamente por el plano abdomen y no se detiene hasta llegar a su sexo, está a punto de tocarlo pero cambia la dirección dirigiéndose a su ingle que apenas la roza. Gira, mientras sigue bailando, y permite que  observe sus caderas melocotón, cintura pequeña, abeja sin panal; la mano izquierda ha vuelto a subir y recoge, otra vez, el cabello, ahora sus movimientos son orgásmicos, cósmicos, sí, en ese instante comprendo la teoría del  big-bang: masa comprimida, calor radiactivo, implosión, partículas esparcidas por el universo, átomos volando, eso soy, eso es ella.
Creo que no voy a resistir, ella lo sabe, entonces acelera todo: viene hacia mí, se sienta sobre mis piernas, se mueve como si fuera el motor  del mundo, juega conmigo, por ello gime, jadea, muerde sus labios, los moja, me mira a los ojos y me guiña uno lentamente, me sonríe, prohíbe al mundo de su mirada, cierra los ojos y se va haciendo una coleta con su mano derecha, se va tirando hacia atrás como si un dolor placentero la atravesara. Abre los ojos y yo deseo tocarla, trato de tener sus pechos entre mis manos pero me separa de la cercanía de su cálido cuerpo ¡Soy un mártir más! Padezco de pasiones sobre ella, y la verdad no le importa que yo me encuentre así, por eso sigue bailando sobre mí, ahora finge estar en éxtasis, en el culmen del acto no consumado, orgasmo.
Lo anterior sucede, mientras Laura, mi estudiante, la vendedora de Shots, la del pasado avergonzante, baila para mí la canción de Prince “Kiss”.


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