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lunes, 4 de octubre de 2010

Darnos un paseo.


Para carolina.


I.
Darnos un paseo por las estrellas sin preocuparnos por el sol. No hay maneras de volver, el mundo nos pertenece, hemos alcanzado los sonidos plenos del amor, los besos son fantasías de un escritor que nunca pudo describirlos. Nosotros los vivimos. “Silencio entre los dos” dicen los que tratan de prohibirnos gritar cuando al final es el amor el culpable de lo que el hombre no entiende desde la razón.

La marea nos adentra por océanos, nos transformamos en cetáceos y jugamos a escondernos de las miradas groseras y mórbidas de aquellos que se escandalizan cuando el sol no les permite ver lo que en realidad no existe, solo vos y yo estamos bajo el amparo de la luna.

II.
Esta noche sos un deseo misericordioso de abrazos, las almas deambulan danzarinas entorno a ti, el fin de la vida es tan inverosímil, vos todo lo haces posible, estiro mis manos para conseguirte pero tu estas magníficamente trasmutada y metafísicamente fuera de todo espacio que pretende encadenarte para que el tiempo pase por tu inquebrantable piel y amadísimos cabellos.
Más allá de lo que los ojos ven me encuentro buscándote –como perdido-, te acercas y tomas de mis manos que suplicantes te piden llevarme a la perennidad. Ahí es el fin del planeta, el fin de todo mal.
Ya los cielos se abren, Dios nos espera mujer –desde siempre- disponiendo un banquete de bendiciones y con la promesa ultima de permitirnos amarnos por el resto de la eternidad.

III.
Acércate amor mío, mira que falta poco para llegar al lugar donde podremos descansar de este longevo y triste caminar a través de años, dolores, expectativas y anhelos. Es allí que los sueños son posibles, que vos sos tan real y yo tan feliz; pensas todo lo que sufriste por tanto tiempo para poder quitarte las ropas y descansar desnuda sobre mi regazo que te esperaba frio y sin esperanza alguna. Es, en última instancia, el momento preciso de recordar este paseo por la vida que empezamos solos y que bien sabíamos habría de terminar uniéndonos a vos y yo en un suspiro como premio por la paciencia que nuestros silencios guardaban.