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lunes, 21 de mayo de 2012

Préstame


El sol pretende esconderse en el olvido vida mía, el alma se desvanece  por  no verte, la espera es insoportable, necesito del brillo de tus ojos, de tu sonrisa, de tus labios, de tu piel elaborada meticulosamente con palabras celestiales y nubes adornadas con tu voz.

Aquí estoy, ahora, en esta sala repleta de libros que sueñan y ríen con mundos imaginarios, yo ansiando tus dedos ¡Préstamelos! Quiero tocarte como se escarcela  una flor, como se contempla la tarde, como si te estuviera creando de nuevo tal y como eras antes de la perfecta creación de Dios, mujer amante, niña eterna.